segunda-feira, janeiro 17, 2005

Eeessa Europa!

Ai Portugal Portugal!China.- Airbus vende 20 aviones A-330 a China Eastern por 1.665 millones


El Gobierno chino comprará otros 10 aviones y un satélite de Alcatel y firma siete acuerdos de cooperación tecnológica con Francia

PARIS, 11 (EUROPA PRESS)


La constructora aeronáutica europea Airbus y la compañía aérea China Eastern Airlines suscribieron hoy en París un contrato para la venta de 20 aviones A-330/300 por "más de 2.000 millones de dólares" (unos 1.665 millones de euros). Asimismo, el fabricante europeo y el Gobierno chino formalizaron un acuerdo de intenciones para la adquisición de 10 aparatos por otras aerolíneas nacionales por un importe que superará los 1.000 millones de dólares (833 millones de euros), informó el presidente y consejero delegado de Airbus, Noël Forgeard.

La aerolínea china tiene previsto utilizar los nuevos aparatos para reemplazar parte de los aviones Airbus A-300 y A-310 y los Boeing B-767 con los que opera, y que podrían ser reconvertidos en aparatos de carga. La flota de China Eastern está integrada actualmente por 97 unidades, 60 de los cuales corresponden a modelos del fabricante europeo.

China Eastern, que comenzó a comprar aviones Airbus en 1985, es junto con Cathay Pacific y China Southern uno de los principales clientes del fabricante aeronáutico en Asia. La constructora aeronáutica europea controla actualmente una cuota del 30% en el mercado chino, que pretende elevar hasta el 50% a largo plazo ante la previsión de que las aerolíneas requerirán cerca de 1.600 aviones a lo largo de los próximos años.

Airbus confía en que la celebración de los Juegos Olímpicos en Beijing en 2008 y de la Exposición Universal de Shangai en 2010 favorecerán la venta a las aerolíneas chinas de unidades del A-380, el que será el mayor aparato del mercado con capacidad para 800 pasajeros en su versión de mayores dimesiones y para 555 personas en su versión estándar.

No obstante, fuentes de la Administración de Aviación Civil china indicaron hoy a France Presse que las aerolíneas del país se muestran "más interesadas en el nuevo modelo de Boeing B-7E7 que en el A-380". "El superjumbo de Airbus es demasiado grande, las aerolíneas chinas ven más adecuado para sus vuelos de largo recorrido el 7E7", apuntaron las citadas fuentes.

PAQUETE DE ACUERDOS COMERCIALES

El contrato de compra de aviones no fue el único que el Gobierno chino suscribió hoy en el parisino Palacio de Matignon, sede oficial del Ejecutivo galo. En presencia del primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, y del viceprimer ministro chino, Zeng Peiyan, las compañías Alcatel Space y China Sat cerraron la compra de un satélite para la retransmisión televisiva de los Juegos Olímpicos que se celebrarán en Beijing en 2008. El importe del contrato es "superior a los 100 millones de euros" y el satélite será entretado a finales de 2006, precisó el presidente de Alcatel Space, Pascale Sourisse.

Asimismo, el Gobierno chino suscribió acuerdos de cooperación tecnológica en los sectores de la energía nuclear, ferroviario, aeronáutico y ensamblaje de helicopteros. En concreto, Airbus y el fabricante chino Avic 1 firmaron un protocolo de colaboración, valorado en 75 millones de euros, para la fabricación en China de las puertas del avión Airbus A-320

El fabricante de helicópteros Eurocopter establecerá igualmente una relación de cooperación para producir el modelo EC-120 en Harbin, tras el anunció del Ministero de Defensa de China de que adquirirá ocho unidades de este modelo por un importe cercano a los 8,5 millones de euros. El presidente de Eurocopter, Fabrice Brégier, subrayó que esta operación se enmarca de un acuerdo mayor que podría conllevar al venta de de más de un centenar de aparatos.

Paralelamente, los grupos EDF, Areva y Framtome ANP firmaron sendos acuerdos con las autoridades chinas de cooperación tecnológica en las centrales electronucleares de Ling Ao, en la provincia de Guangdong. Por su parte, Alstom Transport y la china CNR Datong Electric Locomotive se comprometieron a la transferencia de tecnología y a iniciar la fabricación conjunta de locomotoras eléctricas de alta potencia.

Lá vai a Boeing!

En Castellano, podia ser pior!

El proyecto del avión gigante A380, que será presentado mañana, martes en Toulouse, suroeste francés, ha supuesto idear modos e infraestructuras inéditos para transportar y ensamblar sus componentes, y obliga a los aeropuertos a adaptarse para acogerlo.

Unos 4.500 invitados y los dirigentes de los cuatro países que apadrinan Airbus (Alemania, España, Francia y el Reino Unido) se congregarán en Blagnac, a las afueras de Toulouse, para la histórica ceremonia, rodeada por estrictas medidas de seguridad.

Podrán descubrir no sólo el mayor avión civil del mundo y los nuevos colores del constructor europeo, sino también el inmenso hangar de ensamblaje, en forma de U, de 490 metros de largo, 250 de ancho y 46 de alto.

Para construirlo (las obras iniciadas en el 2002 concluyeron a tiempo para recibir las primeras secciones importantes del avión, en abril del 2004) se emplearon 32.000 toneladas de acero, el
equivalente de cuatro Torres Eiffel, y 250.000 metros cúbicos de hormigón, y costó 360 millones de euros (470 millones de dólares).

El complejo del A380 cuenta también con 34.000 metros cuadrados de espacios para oficinas en seis niveles, un edificio para pruebas estáticas, con un tejado de metal de 100 metros por 100 y que pesa unas 2.000 toneladas, un hangar para trabajos generales y lugares de aparcamientos para los aviones.

Para llevar al hangar las partes del A380 construidas en 16 lugares de los cuatro países, el avión de carga Beluga no bastaba. Hubo que idear nuevas fórmulas marítimas, fluviales y viarias.

Así, desde el Reino Unido, Alemania, España y Francia llegan por mar las secciones del avión a Pauillac, cerca de Burdeos, para emprender por barcazas especialmente diseñadas el viaje de 95
kilómetros por el río Garona, hasta Langon.

Desde ese puerto fluvial hasta Blagnac hay 240 kilómetros, que los convoyes cubren en tres días (viajan de noche, pasando el día en zonas de aparcamiento construidas ex profeso) por el llamado itinerario de cargas extraordinarias.

Hubo que ampliar y reforzar carreteras, cortar árboles y hacer otras obras, para que pasen los convoyes de 53 metros de largo y 14 de alto, con cargas de 235 toneladas.

Tres camiones y trailers llevan las secciones frontal, central y trasera del fuselaje, dos transportan las alas y otro el timón de profundidad. Las piezas ‘pequeñas’ son transportadas por avión.

En enero del 2004, la primera sección delantera del fuselaje dejó Hamburgo (Alemania) y llegó por mar a Saint-Nazaire: fue el primer transporte marítimo de una sección completa del A380.

En marzo, la fábrica de Airbus en Broughton (R.Unido) completó la primera ala, también transportada por mar. Puerto Real (España) entregó el primer timón horizontal y la parte dorsal del vertical en febrero del 2004.

El plan es que en el 2008 cuatro A380 salgan cada mes de la cadena de Blagnac. El primer vuelo de prueba se espera en marzo y el primero “en público” en junio, en la feria de Le Bourget.

El primer avión de serie, que está destinado a Singapore Airlines, empezará a ser ensamblado en marzo próximo, con vistas a su entrada en servicio en el 2006.

Air France, primera aerolínea europea que explotará el A380, pretende introducirlo en el 2007 para volar de París a Nueva York y Montreal y, al año siguiente, hasta Japón y China.

Aeropuertos de París (ADP), que administra las plataformas aeroportuarias de la capital francesa, dice que el de Roissy-Charles de Gaulle ya está preparado para acoger al A380.

Dos pistas, de 60 metros de ancho con arcenes de 7,5 metros cada una, fueron construidas entre 1997 y el 2000 para acoger aviones de gran capacidad, no sólo el A380 sino también el hasta ahora rey del sector, el 747 de Boeing. En cambio hubo que hacer obras en las otras dos para ampliarlas y reforzarlas.

Aunque ADP afirma que desde hoy podría recibir al A380 (en el 2007 contará con un nuevo aeropuerto satélite concebido para acoger simultáneamente seis de estos aviones), Air France anunció el año pasado el aplazamiento de la puesta en servicio del avión tras el derrumbamiento parcial de la bóveda de la flamante terminal 2E.

En mayo pasado, Virgin anunció que pospondría 18 meses la explotación de sus seis A380 encargados debido a dudas sobre la capacidad de acogida del aeropuerto de Los Ángeles.

Airbus dice que casi 50 aeropuertos en el mundo están ya preparados para acoger al A380, pero los expertos los cifran en la mitad.

Más allá de las pistas, hacen falta capacidades para el rápido embarque y desembarque de un avión de dos plantas, de 555 plazas en su versión estándar y hasta 850 en la de máxima densidad.

O hospital dos expoliados.

Em Portugal, há anualmente cerca de 36 mil mortes evitáveis. Este número, que coloca o País no topo europeu da pior prestação de cuidados de saúde, resulta de um trabalho de investigação que analisou os óbitos de 2001. Assim, 35% da mortalidade precoce (antes dos 65 anos) poderia ter sido evitada, tendo em conta as possibilidades existentes a nível preventivo e curativo. Ou seja, milhares de pessoas poderiam ainda estar vivas caso tivessem tido acesso em tempo útil aos serviços médicos, se tivessem efectuado rastreios disponíveis a coisas tão básicas como hipertensão, colesterol e glicémia ou a patologias que se sabe estarem a aumentar em Portugal, como o cancro do cólon.

Este estudo utiliza um indicador internacional, que é usado em vários países do mundo para avaliar o estado geral da população, mas igualmente a qualidade dos serviços de saúde prestados. Por exemplo, o relatório de 2003 sobre avaliação da qualidade dos cuidados de saúde norte-americanos, estimou para uma população que ronda os 288 milhões de habitantes, 57 mil mortes evitáveis. Ou seja, um valor significativamente inferior ao verificado em Portugal, tendo em conta os pouco mais de 10 milhões de habitantes.

Paula Santana, investigadora da Universidade de Coimbra que efectuou este estudo, adianta ainda que o «nível europeu é baixíssimo. Há 25 anos, a Grécia era o país com a taxa mais elevada e essa era apenas de 30%. Aqui morrem aos milhares». Situação que não se deve a uma pior preparação da classe médica ou falhas a nível da disponibilização de cuidados de saúde. «Temos padrões de oferta semelhantes. Portanto, recursos há, mas há também má utilização e algo que falha», explica. Estes são valores muito elevados que se reflectem, depois, em custos ainda não contabilizados por nenhuma entidade, «na esperança média de vida do País e na produtividade» Quanto perde a economia portuguesa devido a este estado de saúde face à Europa?

O estudo parte da análise de 23 causas de morte que poderiam ser evitadas com outros cuidados de saúde ou com uma intervenção a nível primário. Uma das primeiras conclusões do trabalho de Paula Santana é que há maior mortalidade precoce nos homens que nas mulheres e também no sexo feminino ocorre apenas metade das mortes evitáveis que se verificam no sexo masculino. Nos homens, o investimento deve ser efectuado nas mortes sensíveis à promoção da saúde e prevenção da doença, nomeadamente ao nível do cancro da traqueia, brônquios e pulmões ou cirrose do fígado.

Quando os dados são analisados à luz das faixas etárias, nota-se a existência de dois picos. O primeiro acontece logo no primeiro ano de vida dos portugueses. Os valores baixam durante a infância, aumentam ligeiramente na adolescência e mais significativamente a partir dos 30 anos. O máximo é atingido por volta dos 60 anos.

Analisando o problema da mortalidade evitável por patologias, a tuberculose surge com uma forte relação com áreas de maior urbanização, nomeadamente Lisboa e Vale do Tejo. Esta região surge ainda como área de alerta para a mortalidade infantil e também elevada incidência de cancro da mama e doença isquémica do coração. A Norte surgem com valores significativamente elevados as taxas de mortalidade evitável por cancro da traqueia, brônquios e pulmões. A cirrose do fígado nas mulheres é também aí responsável por um número significativo de mortes.

O Alentejo é uma zona de risco no que diz respeito às doenças hipertensivas cerebrovasculares e também para as patologias oncológicas já consideradas. O Algarve apresenta a pior avaliação a nível da doença isquémica do coração e com problemas na hipertensão e patologias cerebrovasculares. A região com melhor comportamento é o Centro, que apresenta números melhores para quase todas as doenças e outras causas de morte como acidentes de viação.

Para Paula Santana, «as desigualdades no acesso aos serviços de saúde (com impacto na promoção e prevenção de doenças e causas de morte), reforçam as desigualdades sociais e são em parte responsáveis pelas disparidades no estado de saúde, principalmente no Norte, mas também em Lisboa e Vale do Tejo e Algarve».

Segundo a investigadora, «as acções devem redireccionar-se no sentido de melhorar também a oferta e o acesso aos cuidados de saúde aos grupos mais desfavorecidos - rurais, isolados e pobres».

domingo, janeiro 16, 2005

O resto...

O declínio do império americano
por Caparica Red Neck [*]

A ascensão dos Estados Unidos à hegemonia global foi um processo longo que começou de facto com a recessão mundial de 1873. A partir daquela época, os Estados Unidos e a Alemanha começaram a controlar uma fatia cada vez maior dos mercados globais, graças sobretudo ao declínio contínuo da economia britânica. Ambos os países haviam recentemente conquistado bases políticas estáveis: os Estados Unidos com o fim da Guerra Civil e a Alemanha com a unificação após a derrota da França na Guerra Franco-Prussiana.

De 1873 a 1914, os Estados Unidos e a Alemanha tornaram-se os principais produtores em sectores chaves: aço e depois automóveis nos Estados Unidos; química industrial na Alemanha.

Os manuais de história registam que a Primeira Guerra Mundial eclodiu em 1914 e terminou em 1918, e que a Segunda Guerra Mundial durou de 1939 a 1945. No entanto, seria mais razoável considerar as duas como uma única e contínua "guerra de 30 anos" entre os Estados Unidos e a Alemanha, com tréguas e conflitos locais espalhados entre elas.

A competição pela da sucessão hegemonia assumiu um teor ideológico a partir de 1933, quando os nazis chegaram ao poder na Alemanha e iniciaram sua tentativa de transcender o sistema global, não procurando competir pela hegemonia dentro do sistema vigente e sim pela construção de um império global. Lembre-se do slogan nazi "ein tausendjähriges Reich" (um império de mil anos). Por sua vez, os Estados Unidos assumiram o papel de defensores do liberalismo centrista mundial -- recordem-se as "quatro liberdades" do ex-presidente americano Franklin D. Roosevelt (liberdade de expressão, de religião, de necessidades materiais e do medo) -- e entraram numa aliança estratégica com a União Soviética, possibilitando a derrota da Alemanha e seus aliados.

A Segunda Guerra Mundial resultou numa enorme destruição de infra-estruturas e de populações por toda a Eurásia, do Oceano Atlântico ao Pacífico, e poucos países escaparam às mesmas. A única grande potência industrial do mundo a sair intacta e até reforçada, numa perspectiva económica, foram os Estados Unidos -- eles actuaram rapidamente para consolidar esta posição.

Mas a aspiração à hegemonia teve de enfrentar alguns obstáculos políticos práticos. Durante a guerra, as potências aliadas concordaram em fundar as Nações Unidas e esta foi formada basicamente pelos países que participaram da coalizão contra as potências do Eixo. A característica crucial da organização era o Conselho de Segurança, a única estrutura que poderia autorizar o uso da força. Como a Carta da ONU deu o direito de veto a cinco potências, incluindo os Estados Unidos e a União Soviética, o Conselho de Segurança tornou-se inoperacional. Assim, não foi a fundação das Nações Unidas em Abril de 1945 que determinou as limitações geopolíticas da segunda metade do século 20 e sim a Conferência de Ialta, dois meses antes, entre Roosevelt, o primeiro-ministro britânico Winston Churchill e o líder soviético José Stalin.

Os acordos formais de Ialta foram menos importantes do que os acordos informais tácitos, que só são perceptíveis se se observar o comportamento dos Estados Unidos e da União Soviética ao longo dos anos seguintes. Quando a guerra terminou na Europa, em 8 de maio de 1945, tropas soviéticas e ocidentais (isto é, americanas, britânicas e francesas) situavam-se em determinados locais sobre o terreno, basicamente acompanhando uma linha no centro da Europa, que passou a ser chamada de Linha Oder-Neisse. Excepto por alguns pequenos acertos, elas ali permaneceram. Em retrospectiva, Ialta significou um acordo entre ambos os lados de que elas poderiam ali ficar e de que nenhum lado usaria a força para expulsar o outro. Esse acordo tácito também se aplicava à Ásia, como provam a ocupação do Japão pelos Estados Unidos e a divisão da Coreia. Politicamente, portanto, Ialta foi um acordo sobre o status quo em que a União Soviética passou a controlar cerca de um terço do mundo e os Estados Unidos o restante.

Washington também enfrentou desafios militares mais sérios. A União Soviética tinha as maiores forças terrestres do mundo, ao passo que o governo americano enfrentava pressão interna para reduzir seu Exército, inclusive com a extinção do serviço militar obrigatório.

Os Estados Unidos, portanto, decidiram afirmar seu poderio militar não por meio de forças terrestres, mas por meio do monopólio das armas nucleares (e uma força aérea capaz de transportá-las). Esse monopólio teve curta dura: desapareceu em 1949, pois a União Soviética também desenvolveu armas nucleares.

Desde então, os Estados Unidos ficaram reduzidos a tentar evitar a proliferação mundial de armas nucleares (e armas químicas e biológicas), uma iniciativa que não parece bem fadada no século XXI.

Até 1991, os Estados Unidos e a União Soviética coexistiram no "equilíbrio do terror" da Guerra Fria. Essa situação foi testada cegamente apenas três vezes: no bloqueio de Berlim, em 1948-49, na Guerra da Coreia, em 1950-53, e na crise dos mísseis cubanos, em 1962. O resultado em cada caso foi a restauração do status quo. Além disso, sempre que a União Soviética enfrentou uma crise política em seus regimes satélites -- Alemanha Oriental em 1953, Hungria em 1956, Checoslováquia em 1968 e Polónia em 1981 --, os Estados Unidos efectuaram pouco mais que exercícios de propaganda, permitindo que a União Soviética agisse à sua vontade.

É claro que essa passividade não se estendia à área económica. Os Estados Unidos aproveitaram o ambiente da Guerra Fria para lançar iniciativas maciças de reconstrução económica, primeiro na Europa Ocidental e depois no Japão (assim como na Coreia do Sul e em Taiwan). O raciocínio era óbvio: de que servia ter uma superioridade produtiva tão esmagadora se no resto do mundo não houvesse procura efectiva?

Além disso, a reconstrução económica ajudava a criar obrigações clientelistas por parte dos países que recebiam a ajuda americana; esse sentido de obrigação promovia a disposição para entrar em alianças militares e, mais ainda, à subserviência política.

Finalmente, não se deve subestimar o componente ideológico e cultural da hegemonia americana. O período imediatamente posterior a 1945 pode ter sido o auge histórico da popularidade da ideologia comunista. É fácil esquecer hoje as enormes votações obtidas por Partidos Comunistas em eleições livres em países como Bélgica, França, Itália, Checoslováquia e Finlândia, sem falar no apoio que os Partidos Comunistas obtiveram na Ásia -- Vietname, Índia, Japão -- e por toda a América Latina. E isso ainda sem considerar áreas como China, Grécia e Irão, onde não houve eleições livres ou estas foram restritas, mas onde os Partidos Comunistas locais desfrutavam de um apoio generalizado. Em reacção, os Estados Unidos mantiveram uma maciça ofensiva ideológica anticomunista.

Em retrospectiva, essa iniciativa parece amplamente bem sucedida: Washington desempenhou seu papel como líder do "mundo livre" de modo pelo menos tão eficaz quanto a União Soviética desempenhava o seu como líder do campo "progressista" e "anti-imperialista".

O êxito dos Estados Unidos como potência hegemónica no período do pós-guerra criou as condições para o colapso hegemónico do país. Esse processo é bem descrito por quatro eventos simbólicos: a Guerra do Vietname, as revoluções de 1968, a queda do Muro de Berlim em 1989 e os atentados terroristas de setembro de 2001. Cada evento ergueu-se sobre o anterior, culminando na situação em que os Estados Unidos hoje se encontram: uma superpotência solitária, que carece de verdadeiro poder, um líder mundial que ninguém segue e poucos respeitam e um país que flutua perigosamente em meio ao caos global que não pode controlar.

O que foi a Guerra do Vietname? Foi sobretudo o esforço do povo vietnamita para acabar com o domínio colonial e estabelecer o seu próprio Estado. Os vietnamitas combateram os franceses, os japoneses e os americanos e no final os vietnamitas venceram -- um grande feito, na verdade. Do ponto de vista geopolítico, contudo, a guerra representou a rejeição ao status quo de Ialta por populações então rotuladas como Terceiro Mundo. O Vietname tornou-se um símbolo muito poderoso, porque Washington foi suficientemente estúpida para investir todo o seu poderio militar naquela luta e, mesmo assim, os Estados Unidos perderam. É verdade que os Estados Unidos não utilizaram armas nucleares (decisão que certos grupos míopes de direita muito criticaram), mas a sua utilização teria destruído os acordos de Ialta e poderia ter produzido um holocausto nuclear, resultado que os Estados Unidos simplesmente não poderiam arriscar.

Mas o Vietname não foi simplesmente uma derrota militar ou uma maldição para o prestígio americano. A guerra desferiu um grande golpe contra a capacidade de os Estados Unidos continuarem a ser a potência económica dominante no mundo. O conflito saiu extremamente caro e praticamente esgotou as reservas de ouro dos Estados Unidos, que eram abundantes desde 1945.

Além disso, os Estados Unidos enfrentaram essas despesas exactamente quando a Europa Ocidental e o Japão experimentavam grande crescimento económico. Esse condicionamento pôs fim ao predomínio americano na economia global.

Desde os fins da década de 60 os membros dessa tríade têm sido praticamente equivalentes em termos económicos, cada um a desempenhar-se melhor durante certos períodos, mas sem que nenhum se distancie demasiado dos outros.

Quando as revoluções de 1968 irromperam por todo o mundo, o apoio aos vietnamitas tornou-se um importante componente retórico. "Um, dois, muitos Vietnames" e "Ho, Ho, Ho Chi Minh" foram entoados em muitas ruas do mundo todo, inclusive nos Estados Unidos. Mas a geração de 68 não condenava apenas a hegemonia americana. Condenava a conivência soviética com os Estados Unidos, condenava Ialta e usou ou adaptou a linguagem da Revolução Cultural chinesa, que dividia o mundo em dois campos: as duas superpotências e o resto do mundo.

A denúncia da conivência soviética levou logicamente à denúncia das forças nacionais intimamente aliadas à União Soviética, o que na maioria dos casos significava os partidos comunistas tradicionais. Mas os revolucionários de 1968 também atacaram outros componentes da Velha Esquerda -- os movimentos de libertação nacional no Terceiro Mundo, os movimentos social-democratas na Europa e os democratas do New Deal nos Estados Unidos, acusando-os também de conivência com aquilo que os revolucionários chamavam genericamente de "imperialismo americano".

O ataque à conivência soviética com Washington, mais o ataque contra a Velha Esquerda, enfraqueceu ainda mais a legitimidade dos acordos de Ialta sobre os quais os Estados Unidos haviam moldado a ordem mundial. Ele também minava a posição do liberalismo centrista como a única e legítima ideologia global. As consequências políticas directas das revoluções mundiais de 68 foram mínimas, mas as repercussões geopolíticas e intelectuais foram enormes e irrevogáveis. O liberalismo de centro caiu do trono que ocupara desde as revoluções europeias de 1848 e que lhe permitira incluir tanto conservadores quanto radicais. Tais ideologias retornaram e mais uma vez representaram um verdadeiro leque de opções. Os conservadores tornar-se-iam novamente conservadores, e os radicais, radicais. Os liberais de centro não desapareceram, mas foram reduzidos. Nesse processo, a posição ideológica oficial dos Estados Unidos --antifascista, anticomunista, anticolonialista -- parecia frágil e inconveniente para uma proporção cada vez maior das populações mundiais.

O início da estagnação económica internacional na década de 70 teve duas consequências importantes para o poderio americano. Primeiro, a estagnação resultou no colapso do "desenvolvimentismo", a ideia de que cada país poderia avançar economicamente se o Estado tomasse medidas adequadas, que constituía a principal reivindicação ideológica dos movimentos da Velha Esquerda então no poder.

Esses regimes enfrentaram distúrbios internos sucessivos, com o declínio doa padrões de vida, dívidas crescentes, a dependência em relação às instituições financeiras internacionais e a erosão de sua credibilidade. O que nos anos 60 parecia ser uma bem sucedida descolonização do Terceiro Mundo com o apoio dos Estados Unidos, minimizando rupturas e maximizando a suave transferência de poder para regimes desenvolvimentistas, mas muito pouco revolucionários, deu lugar à desintegração da ordem, ao descontentamento turbulento e a temperamentos radicais não canalizados.

Nos lugares em que os Estados Unidos tentaram intervir, fracassaram. Em 1983, o presidente Ronald Reagan mandou tropas para o Líbano a fim de restaurar a ordem. Na realidade as tropas foram praticamente expulsas dali. Ele compensou invadindo Granada, um país sem tropas.

O presidente George Bush invadiu o Panamá, outro país sem tropas. Mas, depois, interveio na Somália para restaurar a ordem, e os Estados Unidos foram na verdade expulsos de um modo ignominioso. Como havia pouco que o governo americano realmente pudesse fazer para inverter essa tendência de declínio da hegemonia, ele preferiu simplesmente ignorá-la tendência, uma política que prevaleceu desde a retirada do Vietname até 11 de Setembro de 2001.

Uma hipótese para a impotência dos EUA

Enquanto isso, os verdadeiros conservadores começaram a assumir o controle de países-chave e instituições internacionais. A ofensiva neoliberal dos anos 80 foi marcada pelos regimes Thatcher e Reagan e pelo surgimento do FMI como um actor-chave no cenário mundial. Antes (ao longo de mais de um século), as forças conservadoras tentavam auto-apresentar-se como liberais e sensatas. Agora, os liberais de centro eram obrigados a argumentar que eram conservadores mais eficazes.

Os programas conservadores eram claros. No plano interno, os conservadores tentavam implementar políticas que reduzissem o custo do trabalho, minimizando as restrições ambientais aos produtores e cortando os benefícios do bem-estar estatal (welfare state) . Os êxitos verdadeiros foram modestos, por isso os conservadores passaram a actuar vigorosamente na arena internacional.

As reuniões do Fórum Económico Mundial em Davos constituíram um campo de encontro para as elites e os media. O FMI representava um clube para ministros das Finanças e banqueiros centrais. E os Estados Unidos pressionaram pela criação da Organização Mundial do Comércio, destinada a promover fluxos comerciais livres através das fronteiras mundiais.

Quando os Estados Unidos não estavam a olhar, a União Soviética desmoronou. Sim, Ronald Reagan chamara a União Soviética de "império do mal" e usara a retórica bombástica de pedir a destruição do Muro de Berlim, mas os Estados Unidos realmente não pretendiam e certamente não foram responsáveis pela queda da União Soviética. Na verdade, a União Soviética e sua zona imperial no Leste Europeu desabou devido à desilusão popular com a velha esquerda, em conjunto com iniciativas do líder soviético Mikhail Gorbatchov para salvar seu regime, liquidando Ialta e instituindo a liberalização interna (perestroika mais glasnost). Gorbatchov conseguiu liquidar Ialta, mas não salvar a União Soviética (embora quase o tenha conseguido, deve-se dizer).

Os Estados Unidos ficaram surpresos e atónitos com o colapso súbito, sem saber como enfrentar as consequências. O colapso do comunismo significou na verdade o colapso do liberalismo, removendo a única justificação ideológica que respaldava a hegemonia americana, uma justificativa tacitamente apoiada pelo adversário ideológico ostensivo do liberalismo. Essa perda de legitimidade conduziu directamente à invasão do Kuwait pelo Iraque, que o líder iraquiano Saddam Hussein jamais teria ousado se os acordos de Ialta continuassem em vigor.

Em retrospectiva, as iniciativas americanas na Guerra do Golfo obtiveram basicamente uma trégua na linha de partida. Mas uma potência hegemónica pode-se satisfazer com um empate numa guerra com um poder regional mediano? Saddam demonstrou que era possível entrar numa briga com os Estados Unidos e sair inteiro. Ainda mais que a derrota no Vietname, o desafio ousado de Saddam revolveu as entranhas da direita americana, particularmente as dos chamados falcões, o que explica o fervor de seu actual desejo de invadir o Iraque e destruir seu regime.

Entre a Guerra do Golfo e o 11 de setembro de 2001, as duas principais arenas de conflito mundial foram os Balcãs e o Oriente Médio. Os Estados Unidos desempenharam importante papel diplomático em ambas as regiões. Olhando em retrospectiva, quão diferentes seriam os resultados se os Estados Unidos tivessem assumido uma posição totalmente isolacionista? Nos Balcãs, um Estado multinacional economicamente bem sucedido (Jugoslávia) desmoronou, basicamente em suas partes componentes. Durante dez anos, a maioria dos Estados resultantes iniciou um processo de etnificação, experimentando uma violência brutal, amplas violações de direitos humanos e guerras. A intervenção externa, em que os Estados Unidos actuaram de modo destacado, levou a uma trégua e pôs fim à violência mais evidente, mas essa intervenção de modo nenhum reverteu a etnificação, que hoje está consolidada e de certa forma legitimada.

Esses conflitos teriam terminado de modo diferente sem o envolvimento americano? A violência poderia ter continuado por mais tempo, mas os resultados básicos provavelmente não teriam sido muito diferentes. O quadro é ainda mais grave no Oriente Médio, onde o envolvimento dos Estados Unidos foi mais profundo, e seus fracassos, mais espectaculares. Nos Balcãs e no Oriente Médio igualmente, os Estados Unidos deixaram de exercer seu poder hegemónico com eficácia não por falta de vontade ou de esforço, mas por falta de verdadeiro poder.

Então veio o 11 de Setembro, o choque e a reacção. Sob o fogo dos legisladores americanos, a CIA hoje afirma que havia advertido o governo Bush sobre possíveis ameaças. Mas, apesar do enfoque da CIA sobre a Al Qaeda e a perícia da inteligência do órgão, ela não pôde prever (e portanto evitar) a execução dos ataques terroristas. Foi o que afirmou o director da CIA, Robert Tenet. Esse depoimento dificilmente pode tranquilizar o governo ou o povo americanos.

Seja o que for que os historiadores decidam, os atentados de 11 de Setembro de 2001 representaram um grande desafio ao poderio americano. Os indivíduos responsáveis não representavam uma grande potência militar. Eram membros de uma força não estatal, com alto grau de determinação, algum dinheiro, um grupo de seguidores dedicados e uma forte base em um Estado fraco. Em suma, não eram nada militarmente. No entanto, tiveram êxito num ataque ousado ao solo americano.

George W. Bush chegou ao poder criticando muito o trabalho do governo Clinton nos assuntos externos. Bush e seus assessores não o admitiram, mas sem dúvida estavam conscientes de que o caminho de Clinton fora o de todo presidente americano desde Gerald Ford, incluindo os de Ronald Reagan e George Bush pai. E tinha sido até o caminho do actual governo Bush antes do 11 de Setembro. Basta ver como Bush tratou o caso do avião americano derrubado na China em Abril de 2001 para verificar que prudência era o nome do jogo.

Depois dos atentados terroristas, Bush mudou de rumo, declarando guerra ao terrorismo, garantindo ao povo americano que "o resultado é certo" e informando ao mundo que "ou estão do nosso lado ou estão contra nós".

Frustrados há muito, até mesmo pelos mais conservadores governos americanos, os falcões finalmente passaram a dominar a cena política americana. Sua posição é clara: os Estados Unidos detêm um poderio militar esmagador e, embora inúmeros líderes estrangeiros considerem insensato Washington aplicar sua força militar, esses mesmos líderes não podem fazer e não farão qualquer coisa se os Estados Unidos simplesmente impuserem sua vontade ao resto do mundo. Os falcões acreditam que os Estados Unidos devem agir como uma potência imperial por dois motivos: primeiro, os Estados Unidos podem fazer isso; e, segundo, se Washington não exercer sua força, os Estados Unidos ficarão cada vez mais marginalizados.

Hoje essa posição dos falcões tem três expressões: o ataque militar ao Afeganistão, o apoio de facto à tentativa israelense de liquidar a Autoridade Palestina e a invasão do Iraque, que estaria em fase de preparativos militares. Menos de um ano depois dos atentados terroristas de Setembro de 2001, talvez seja cedo demais para avaliar o resultado futuro dessas estratégias.

Até agora, esses esquemas levaram à derrubada dos taliban no Afeganistão (sem o desmantelamento completo da Al Qaeda ou a captura de sua liderança); enorme destruição na Palestina (sem tornar "irrelevante" o líder palestino Iasser Arafat, como pretendia o primeiro-ministro israelense, Ariel Sharon); e a forte oposição dos aliados dos Estados Unidos na Europa e no Oriente Médio aos planos de invasão do Iraque.

A leitura dos factos recentes pelos falcões enfatiza que a oposição às acções americanas, embora séria, continua principalmente verbal. Nem a Europa Ocidental nem a Rússia, a China ou a Arábia Saudita parecem dispostas a romper seriamente os laços com os Estados Unidos. Por outras palavras, os falcões acreditam que Washington realmente conseguiu desenvencilhar-se. Os falcões supõem que um resultado semelhante virá a ocorrer quando os militares americanos realmente invadirem o Iraque e, depois, quando os Estados Unidos exercerem sua autoridade em outras partes do mundo, seja no Irão, na Coreia do Norte, na Colômbia ou talvez na Indonésia.

Ironicamente, a leitura dos falcões tornou-se de modo geral a leitura da esquerda internacional, que vem gritando contra as políticas americanas principalmente por temer que as probabilidades de êxito dos EUA sejam elevadas. Mas as interpretações dos falcões estão erradas e apenas contribuirão para o declínio dos EUA, transformando uma descida gradual numa queda muito mais rápida e turbulenta. Especificamente, as abordagens dos falcões irão fracassar por motivos militares, económicos e ideológicos.

Os militares continuam a ser, sem dúvida, a carta mais forte dos EUA; na verdade, a única carta. Hoje os Estados Unidos possuem a mais formidável máquina militar do mundo. E, a acreditar-se nos anúncios de novas e incomparáveis tecnologias militares, a vantagem americana sobre o resto do mundo é consideravelmente maior hoje do que uma década atrás. Mas significará isso que os EUA podem invadir o Iraque, conquistá-lo rapidamente e instalar um regime amigo e estável? É improvável. Tenha-se em mente que, das três guerras sérias que os EUA travaram desde 1945 (Coreia, Vietname e Golfo), uma terminou em derrota e duas em retirada após aquilo que poderia ser chamado de "empate" -- não é exactamente um registro glorioso.

O Exército de Saddam não é o dos taliban e o controle interno dos seus militares é muito mais firme. Uma invasão americana envolveria necessariamente uma importante força terrestre, que teria de abrir caminho até Bagdad e provavelmente sofreria baixas significativas. Essa força também precisaria de bases como pontos de partida para os combates e a Arábia Saudita deixou claro que não ajudará nesse sentido. O Kuwait ou a Turquia ajudarão? Talvez, se Washington utilizar todas as suas fichas.

Enquanto isso, pode-se esperar que Saddam utilize todas as armas à sua disposição e é exactamente o que inquieta o governo americano: que essas armas possam ser muito malignas. Os EUA podem torcer os braços dos regimes da região, mas o sentimento popular vê todo o assunto como o reflexo de um profundo viés anti-árabe nos EUA. Esse conflito pode ser vencido? O estado-maior britânico já informou ao primeiro-ministro Tony Blair que não acredita nisso.

E sempre há a questão das "segundas frentes". Depois da Guerra do Golfo, as Forças Armadas americanas tentaram preparar-se para a possibilidade de duas guerras regionais simultâneas. Depois de algum tempo, o Pentágono abandonou silenciosamente a ideia, por ser impraticável e dispendiosa. Mas quem pode ter certeza de que nenhum potencial inimigo atacará quando os EUA estiverem atolados no Iraque?

Considere-se também a questão da tolerância popular americana às não-vitórias. Os americanos oscilam entre um fervor patriótico que apoia todos os presidentes em tempo de guerra e um profundo sentimento isolacionista. Desde 1945, o patriotismo chocou-se com um muro sempre que as baixas aumentaram. Por que a reacção seria diferente hoje? E, mesmo que os falcões (quase todos civis) se sintam impermeáveis à opinião pública, os generais americanos, queimados pelo Vietname, não se sentem.

E a frente económica? Nos anos 80, inúmeros analistas americanos ficaram histéricos quanto ao milagre económico japonês. Eles acalmaram-se nos anos 90, diante das conhecidas dificuldades financeiras do Japão. Mas, depois de exageradas declarações sobre o avanço rápido do Japão, as autoridades americanas hoje parecem tranquilas, confiantes em que o Japão está muito atrás. Hoje em dia, Washington parece mais inclinada a mostrar aos decisores das políticas japonesas o que eles estão a fazer errado.

Esse triunfalismo dificilmente parece garantido. Considere a seguinte reportagem do New York Times de 20/Abril/2002: "Um laboratório japonês construiu o computador mais rápido do mundo, uma máquina tão poderosa que se equipara ao poder de processamento dos 20 mais rápidos computadores americanos juntos e supera de longe o líder anterior, uma máquina construída pela IBM. A conquista [...] "é a evidência de que a corrida tecnológica, que a maioria dos engenheiros americanos pensava vencer facilmente, está longe de terminar".

A análise continua, comentando que há "prioridades científicas e tecnológicas contrastantes" nos dois países. A máquina japonesa foi construída para analisar mudanças climáticas, mas as máquinas americanas são desenhadas para simular armas.

Esse contraste representa a história mais antiga na história das potências hegemónicas. O poder dominante concentra-se nos militares (em seu detrimento); o candidato a sucessor concentra-se na economia. A última opção sempre foi a mais vantajosa. Foi o que aconteceu com os Estados Unidos. Por que não deveria acontecer também com o Japão, talvez em aliança com a China?

Finalmente, há a esfera ideológica. Hoje, a economia americana parece relativamente fraca, ainda mais considerando-se as exorbitantes despesas militares associadas às estratégias dos falcões. Além disso, Washington continua politicamente isolada; virtualmente ninguém (excepto Israel) acha que a posição do falcão faz sentido ou é digna de incentivo. Outros países temem ou não estão dispostos a enfrentar Washington directamente, mas até sua indecisão está a prejudicar os Estados Unidos.

Mas a reacção americana representa pouco mais que um arrogante braço de força. A arrogância tem suas próprias negativas. Usar as fichas significa deixar menos fichas para a próxima vez, e a aquiescência a contragosto provoca um ressentimento crescente. Durante os últimos 200 anos, os EUA conquistaram uma quantidade considerável de crédito ideológico. Mas, hoje em dia, os EUA estão a gastar esse crédito ainda mais depressa do que gastaram seus excedentes em ouro nos anos 60. Os EUA enfrentam duas possibilidades nos próximos dez anos: podem seguir o caminho dos falcões, com consequências negativas para todos, mas especialmente para o país. Ou, em alternativa, podem perceber que as consequências negativas seriam demasiado grandes.

Simon Tisdall, do "Guardian", argumentou recentemente que, mesmo sem considerar a opinião pública internacional, "os Estados Unidos não são capazes de ter êxito numa guerra no Iraque sozinhos sem incorrer em enormes danos, principalmente em termos de seus interesses económicos e seu abastecimento energético. Bush está reduzido a falar com dureza e a parecer ineficaz". E, se os EUA invadirem o Iraque e forem obrigados a recuar, ele parecerá ainda mais ineficaz.

As opções do presidente Bush parecem extremamente limitadas e não há dúvida de que os EUA continuarão a declinar como força decisiva nos assuntos mundiais na próxima década. A verdadeira questão não é se a hegemonia americana está a decair, mas se os EUA podem encontrar uma maneira de declinar graciosamente, com danos mínimos para o mundo e para si próprios.

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[*] Investigador na Universidade Yale. Publicou recentemente The End of the World As We Know It: Social Science for the Twenty-First Century , Mineápolis, University of Minnesota Press, 1999.

Meu grande Portugal.

Soldado que perdeu braço diz que se sente abandonado pelos EUA

Mais um caso de desrespeito com os seus cidadãos por parte do governo de George W. Bush veio à tona nesta semana. O Pentágono confiscou o último pagamento do salário de um soldado norte-americano que perdeu um braço no Iraque e o Exército ainda lhe reclama uma dívida de cerca de 2.000 dólares. A informação é do jornal Times Herald-Recorde.

O diário de Middleton (Nova York) indicou em sua página de Internet que Robert Loria, de 27 anos, do Batalhão 588 de Engenheiros, perdeu o braço esquerdo em uma emboscada em fevereiro quando sua unidade se dirigia a Baquba, 64 quilômetros ao norte de Bagdá.

Loria foi transferido ao centro médico militar Walter Reed, em Washington, e depois de sua recuperação foi enviado à base de Fort Hood (Texas). O soldado se queixou da lentidão com a qual recebeu alta e disse ao jornal que inclusive agora "se aproxima do Natal e não tenho como regressar para casa". Acrescentou que completou todos os trâmites de rigor para cobrar seu último cheque de 4.486 dólares, mas as autoridades lhe indicaram que a soma que lhe cabe, de fato, é muito menor, após serem descontadas as despesas médicas, o valor do equipamento perdido e os impostos.

O registro de pagamentos das autoridades mostra que Loria recebeu "erroneamente" pouco mais de 2.408 dólares quando já tinha regressado aos EUA e foi transferido ao centro médico militar. Ao soldado foi enviado depois uma cobrança de outros 2.204 dólares por despesas de viagem desde Fort Hood até o centro médico de Walter Reed para se submeter a visitas médicas porque, aparentemente, as autoridades não receberam os formulários necessários.

Junto a outras despesas por equipes perdidas e a cobrança de impostos, Loria devia ao Pentágono pouco mais de 6.255 dólares, dos quais as autoridades descontaram seu último pagamento e agora o soldado ainda deve perto de 1.769 dólares. "Isto destrói os nervos, porque depois de tudo o que fiz, sinto que estão me abandonando. É como se me dissessem que agora que já cumpri minhas tarefas, já não lhes sirvo", declarou Loria ao jornal nova-iorquino.

Democratas ajudam soldado

Três legisladores democratas dos EUA sensibilizaram-se com o caso e intervieram na sexta-feira (11), em favor do soldado.

Os senadores Hillary Clinton e Charles Schumer e o representante Maurice Hinchey saíram em socorro de Loria e o Exército decidiu retirar suas exigências e permitiu que o soldado retorne de férias para sua casa, antes de receber alta definitiva.

Uma porta-voz da senadora de Nova York disse estar sendo estudado o caso de outros 19 soldados que teriam sofrido um problema semelhante.

Só Chulos!

A notícia teve origem num blog, o que não é a primeira vez que acontece e só confirma a crescente importância desta nova fonte informação: o Director Nacional da PSP foi reformado como magistrado depois de uma Junta Médica o ter considerado incapaz para o serviço pelo facto de estar à beira de uma depressão. José Manuel Branquinho Lobo recebe desde então uma pensão no valor de 5320 euros.
Mais tarde, convidado por Santana Lopes para a direcção da PSP, aceitou e juntou à pensão mais um terço do salário que é correspondente a estas funções - 1577 euros. O Director confirmou tudo e com certo humor acrescentou ao «Correio da Manhã»: «Eu até sou maluco por estar a trabalhar na PSP e ganhar um terço do vencimento, quer dizer, com o esforço que faço deveria ganhar a totalidade».
O Director não captou, ou fingiu não entender, a gravidade da sua situação. Pelo contrário, refere que por uma «questão moral» só ganha um terço do salário da PSP. Esquece, porém, que a incapacidade que requereu e lhe foi concedida por uma Junta Médica surge como muito pouco clara. Não é possível que um homem que não tem condições psicológicas para ser Desembargador fique miraculosamente apto para Director da PSP. Não é lícito que um reformado prematuro, por razões de saúde, e que ainda por cima aufere uma pensão magnífica, se apresente de novo ao trabalho e logo em lugar de tão grande responsabilidade. E não é possível que este senhor seja, ainda por cima, comandante de uma Polícia cívica.
Meu Deus! Se isto é normal, terão de ser as pessoas normais a reformar-se imediatamente por loucura…